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“El mediador debe ser un “tercero neutral” sin vínculos con las partes ni interés en el conflicto”
 

La doctora María Amanda Castellón Tiffer, directora general de la Dirección de Resolución Alterna de Conflictos DIRAC, hizo un llamado “para que todas y todos como nicaragüenses nos demos la oportunidad de solucionar nosotros mismos nuestros conflictos, a través de la Mediación, promoviendo así una verdadera cultura de Paz”.

Durante su comparecencia en el programa radial del Poder Judicial “Una Hora con la Justicia”, la doctora Castellón Tiffer explicó que esto se logra mediante el diálogo, la comunicación, la tolerancia y aceptándonos sin importar nuestras diferencias.

Los conductores del programa radial, doctores Roberto Larios Meléndez y Gerardo Rodríguez Olivas, director de Comunicación del Poder Judicial y presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua, respectivamente, preguntaron a la directora de la DIRAC acerca del rol de los obispos de Nicaragua como figura mediadora en el diálogo nacional.

 “La mediación es una negociación asistida, basada en la autonomía de la voluntad, un proceso regido por principios como el de igualdad y equidad, flexibilidad, confidencialidad y privacidad, lo que permite mirar el problema desde otra perspectiva, ayuda a reflexionar sobre la interacción entre las partes y a revisar cómo se originó el conflicto”, manifestó la experta

El tema abordado en el programa, que se caracteriza por una total apertura a la participación de los oyentes, mediante llamadas telefónicas, mensajes de texto y comentario en vivo a través del Facebook, generó multitud de opiniones, muchas de ellas críticas en relación al papel de los obispos.

Varios oyentes se pronunciaron a favor de que el diálogo no sea transmitido en directo por radio y televisión, porque entonces se convierte en un “show mediático”.

La directora de la DIRAC enfatizó en que la mediación es el método adecuado para la solución de conflictos, por ser una metodología de enseñanza y aprendizaje, en la que se privilegia la comunicación para resolver las diferencias culturales, de creencias y valores, incluso de las más diversas percepciones.

La persona mediadora debe ser una “tercera neutral”, sin vínculos con las partes ni interés en el conflicto. Su deber –prosigue la experta- es cumplir con las normas éticas establecidas, excusarse de intervenir en los casos que le representen conflictos de intereses y mantener la imparcialidad hacia todas las partes, con lo cual les daría un trato igualitario y equitativo.

En este punto, el doctor Roberto Larios mostró una publicación de un diario local, en la cual Monseñor Miguel Mántica, quien aparece como asesor de los Obispos en el diálogo nacional, aparece “criticando al gobierno de Ortega”, lo cual, en su opinión, le demerita como mediador.

La directora de la DIRAC citó la Ley de Mediación y Arbitraje (Ley No. 540), en su artículo seis, recordando que la mediación también tiene como rol facilitar la comunicación entre las partes mediadas, en procura de que éstas encuentren en forma cooperativa el punto de armonía al conflicto; y nunca imponer soluciones al mismo.

“La persona mediadora no debe emitir juicio propio, si lo hace se estaría convirtiendo en un árbitro o árbitra, teniendo en cuenta que toda decisión siempre está en manos de las partes”, dijo la doctora Castellón.